lunes, 22 de marzo de 2010

Los pozos del recuerdo

Opinion,/ 20/03/2010
MOJO CON MORERA

RAFAEL GONZÁLEZ MORERA

El entierro de 24 demócratas asesinados por los fascistas en Arucas fue el sábado a mediodía un acto emocionante. La vibración humana recorría toda la vieja plaza aruquense. René Marrero, portavoz de la Asociación de la Memoria Histórica de Arucas, fue el primero que intervino, y puso un nudo en la garganta a todos los presentes, unas quinientas personas. Marrero hizo un emotivo recuerdo a todas las víctimas de la represión franquista, y al mismo tiempo hizo hincapié que su deseo era que tales actos abominables no ocurriesen nunca más.
Después el historiador Sergio Millares Cantero tomó la palabra, y llegó a las entrañas íntimas de todos los presentes. Sus palabras tuvieron un gran contenido, y una crítica al olvido, al silencio, a la complicidad de tantos años de muchas autoridades que han ninguneado a la Asociación de la Memoria Histórica. Al lado de René Marrero y Sergio Millares Cantero, Pino Sosa, la presidenta de la asociación, indomable luchadora, que ahora ha visto el fruto de sus esfuerzos. Estaba emocionada, y no podía hablar.
Tras el acto en la plaza, el cortejo fúnebre se dirigió por las calles de Arucas hasta el cementerio. Allí los 24 demócratas por fin descansaron para la eternidad. La ciudad entera vivió con intensidad el acto, el cortejo fue seguido desde los balcones y ventanas en todo el recorrido hasta el cementerio. La sensaciones no se pueden describir. En mucha gente mayor vi lagrimas en los ojos, abrazos con emoción contenida, sentimientos que afloraban por todos los recovecos humanos. Una señora mayor sollozaba en el cortejo, caminando con un bastón. Lloraba por su padre, asesinado por los falangistas, y al que apenas pudo conocer.  “Yo tenía cuatro años, no le recuerdo, sólo me viene a la memoria los trabajos de mi madre en la agricultura y limpiando casas de ricos para sacarnos a tres hermanos adelante”.
En el cementerio, con un silencio tenso, emotivo, al final del acto, alguien grito ¡Viva la República!, que fue contestado con un ¡Viva! atronador. Los restos de estos 24 demócratas yacen ya en el cementerio de Arucas. Y no ha pasado, nada, todo transcurrió en la más absoluta normalidad. Pero los fascistas/falangistas/franquistas no quieren ni eso, que los hijos y nietos de las víctimas vean a sus seres queridos descansar para siempre en paz. Los pozos del olvido ya son los pozos del recuerdo. Hay que recordar sin ánimo de venganza, pero hay que saber de la historia, y que fue realmente lo que ocurrió, porque durante 40 años de dictadura del General Franco, la historia siempre la contaron los vencedores. Con mentiras. Recuerdo que en la Escuela de Comercio, en los años 50,  cuando una clase se alborotaba, la mayoría de los profesores tenían siempre la misma expresión: ¡esto se parece a una república! Así nos lavaban el cerebro.

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